Béziers, ¡qué ciudad! En cada esquina la ciudad cuenta una historia, sus vidas y sus lugares predilectos a través de sus tradiciones: entre feria, rugby y "occitanismo". Béziers posee nada menos que el 2º mayor sector protegido de Francia (después de París), una buena razón para aventurarse "en la ciudad".
Caminar tras las huellas de la influencia romana (con el antiguo anfiteatro y la plaza toros) o sentir el legado medieval con la catedral de Saint-Nazaire y las callejuelas del casco antiguo. Sin olvidar a la "Béziers la Triomphale" del siglo XIX en Les Allées Paul Riquet, donde podemos observar el patrimonio vinícola a través de sus bellas fachadas haussmanianas.

Tanto si le gusta la arquitectura como si busca un museo, si sueña con espacios abiertos o puertos pequeños e íntimos, Sérignan y Valras-Plage le esperan "junto al mar". Dos pueblos que han visto pasar los siglos sin perder un ápice de su alma.

Béziers Méditerranée es la cuna de la viticultura regional: la viña está presente en todas partes. Y esta se visita, se saborea tanto a pie como en coche o en BTT (110 km de circuitos señalizados): las bodegas y fincas vinícolas le reciben con los brazos abiertos "en los viñedos". Porque la viña siempre ha estado muy presente en nuestras colinas o en nuestras llanuras, incluso en los más pequeños rincones. Un paisaje entre llanura y mar atravesado por el Orb, el Libron y el Thongue con pueblos por todas partes colocados como puntos de referencia, a menudo en el mismo emplazamiento de una villa romana, donde todavía resuenan los carros sobre la antiguo "Via Domitia" o los cargamentos de vino en el Canal del Mediodía.

En familia junto al agua, atrae a visitantes de todo el mundo. Sobre el agua o en sus riberas, ofrece una gran cantidad de actividades y experiencias. Venga "junto al canal" siguiendo los pasos de su fundador nativo de Béziers: Pierre-Paul Riquet.